Skip to main content

Sí, puede reclamar los daños que superen el desgaste normal de la vivienda. La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) le permite usar la fianza como primera vía de cobro, y el artículo 1562 del Código Civil presume que el inquilino recibió la vivienda en buen estado salvo que exista una descripción distinta en el contrato. Esa presunción juega a su favor, pero solo si puede probarlo.

La primera acción, antes de discutir cifras, es documentar: fotografíe cada desperfecto con fecha visible, revise el contrato y el inventario firmado, y envíe una reclamación por escrito. Un burofax certificado es la herramienta más sólida porque deja constancia acreditable de fecha y contenido.

  • Compare el estado actual con el inventario de entrada antes de retener nada de la fianza.
  • Fotografíe con fecha cada daño relevante, no solo los evidentes.
  • Envíe el requerimiento por escrito antes de gastar un euro en reparaciones.

Consejo profesional: No use la fianza como compensación automática. Primero notifique por escrito al inquilino; así evita que alegue que no tuvo oportunidad de reparar o discutir el importe.

Puntos clave

Reclamar daños de un inquilino con éxito depende de tres factores: documentación contemporánea, un requerimiento escrito formal y proporcionalidad entre el daño y lo reclamado.

Punto Detalles
Documente antes de reclamar Reúna inventario firmado, fotos fechadas y facturas antes de escribir la reclamación.
Use el burofax, no el correo Envíe un requerimiento certificado con plazo de respuesta claro, entre 10 y 15 días.
Distinga daño de desgaste Solo son reclamables los desperfectos que superan el uso normal esperado del inmueble.
Actúe en los primeros 30 días Reclame cuanto antes tras la entrega de llaves para evitar disputas sobre el momento del daño.
Valore el coste del juicio El monitorio conviene con deuda clara; la vía ordinaria exige más prueba y tiempo.

Tabla de contenidos

Daños inquilino cómo reclamar: qué es imputable y qué es desgaste normal

La ley distingue entre un daño causado por mal uso y el deterioro que produce el simple paso del tiempo. Una pared con un agujero de un cuadro pesado mal instalado es daño imputable. Una moqueta descolorida tras cinco años de uso es desgaste normal, y no se puede cobrar al inquilino por ella.

Los ejemplos ayudan a fijar el criterio:

  • Sí es reclamable: electrodomésticos desaparecidos, azulejos rotos, manchas de quemaduras en encimeras, puertas fuera de sus bisagras, humedades causadas por falta de ventilación negligente.
  • No es reclamable: pintura desvanecida por el sol, suelos con marcas de uso tras varios años, grifería con cal acumulada por el uso ordinario del agua.

Un perito o un juez valora varios factores antes de dar la razón al propietario: la antigüedad del elemento dañado, su vida útil estimada, si hubo mantenimiento previo documentado y si la causa del daño fue negligencia o accidente inevitable. Un electrodoméstico con diez años de uso no se paga como si fuera nuevo: se aplica una depreciación proporcional a su vida útil restante.

Esta distinción determina cuánto puede retener de la fianza. Si retiene el importe completo de la fianza por un daño que un juez calificaría de desgaste normal, se expone a que el inquilino reclame la devolución, con intereses, en un procedimiento posterior. La proporcionalidad no es un matiz legal menor: es el criterio que más pesa en la práctica de los tribunales.

Qué pruebas necesita para sostener la reclamación

Sin pruebas contemporáneas, la presunción del artículo 1562 del Código Civil no basta para ganar una disputa. Los despachos especializados en arrendamientos coinciden en que reclamar desperfectos exige acreditar cuatro elementos: que el daño existe, que no existía al inicio del contrato, que se produjo durante la ocupación del inquilino, y el coste razonable de repararlo.

Reúna esta documentación antes de escribir una sola línea de la reclamación:

  1. El contrato de arrendamiento completo, con sus anexos.
  2. El inventario firmado por ambas partes en el momento de la entrada.
  3. Fotografías y vídeo fechados, tanto de entrada como de salida.
  4. El acta de entrega de llaves, con lecturas de contadores incluidas.
  5. Presupuestos y facturas de reparación de profesionales cualificados.
  6. Copia de todas las comunicaciones con el inquilino durante el contrato.

Al fotografiar, no se limite al plano general del daño. Incluya un primer plano nítido, un objeto de referencia (una moneda, una regla) para dar escala, y asegúrese de que el móvil o la cámara registre la fecha en los metadatos. Un juez valora mucho más una serie de fotos con trazabilidad que una foto suelta sin contexto.

Cuando el daño sea técnico (una filtración, un problema estructural, una avería eléctrica compleja), encargar un informe pericial marca la diferencia. Al contratar al perito, pídale que documente causa, antigüedad del elemento afectado y coste de reparación con desglose de materiales y mano de obra. Ese informe será la pieza central si el caso acaba ante un juzgado.

Técnico midiendo daños en la pared dentro de la vivienda

Consejo profesional: Guarde las fotos en una carpeta con fecha en el nombre del archivo, no solo en la galería del móvil. Si pasa un año hasta el juicio, necesitará encontrarlas en segundos, no explicar por qué no las localiza.

¿Cuánto tiempo tiene para reclamar los daños tras la salida?

No existe un plazo único fijado por la LAU para reclamar desperfectos. Lo que sí existe es un punto de referencia práctico: la fecha de entrega de llaves marca el momento en que conviene actuar cuanto antes, porque cuanto más tarde reclame, más fácil le resultará al inquilino alegar que el daño llegó después.

La práctica habitual entre gestores y abogados recomienda documentar y notificar la reclamación cuanto antes tras la entrega de llaves, de modo que la reclamación resulte razonablemente actual ante un juez.

Algunos puntos que conviene tener claros:

  • El artículo 36.4 de la LAU regula el depósito de la fianza y su devolución con el interés legal correspondiente si se demora sin justificación.
  • La prescripción de la acción para reclamar daños contractuales sigue las reglas generales de las obligaciones civiles, y el plazo empieza a contar desde que el propietario tuvo conocimiento real del desperfecto, normalmente en la inspección de salida.
  • Firmar un acta de entrega de llaves con el inquilino presente, junto con las lecturas de los contadores de agua, luz y gas, evita discusiones posteriores sobre cuándo terminó realmente la ocupación.

Retrasar la reclamación es el error más común entre propietarios primerizos. Cuanto más tiempo pasa entre la salida del inquilino y el requerimiento escrito, más fácil resulta impugnar la relación causal entre el daño y la ocupación. Actuar rápido no es solo prudente: es la diferencia entre una reclamación sólida y una que se cae en la primera vista oral.

Cómo reclamar daños del inquilino paso a paso

El camino más razonable siempre empieza fuera de los tribunales. Solo cuando la negociación falla, o cuando la cuantía y la oposición del inquilino lo justifican, tiene sentido escalar a la vía judicial.

La secuencia extrajudicial que funciona

  1. Inspección conjunta o unilateral documentada. Compare el estado de la vivienda con el inventario de entrada, foto a foto.
  2. Presupuestos de reparación. Pida al menos dos presupuestos de profesionales cualificados para cada partida de daño.
  3. Requerimiento escrito formal. Envíe una carta o burofax detallando cada daño, su coste y el plazo para responder o pagar.
  4. Plazo de subsanación. Conceda entre 10 y 15 días naturales para que el inquilino responda, pague o proponga un acuerdo.
  5. Aplicación de la fianza o acuerdo de pago. Si no hay respuesta o hay conformidad, aplique la fianza o firme un acuerdo de pago fraccionado.

El burofax es la pieza que sostiene todo lo anterior. Debe incluir la identificación completa de ambas partes, la referencia del contrato, la descripción precisa de cada daño con su coste asociado y un plazo razonable de respuesta, normalmente entre 10 y 15 días. A diferencia de un correo electrónico o un mensaje de WhatsApp, el burofax certificado deja constancia indiscutible de fecha, contenido y recepción, algo que resulta decisivo si el caso llega a un juzgado.

Cuándo tiene sentido acudir a la vía judicial

  • Si el inquilino no responde al requerimiento en el plazo concedido.
  • Si niega la existencia del daño o su causa, y la fianza no cubre el importe.
  • Si la cuantía reclamada es significativa y la prueba documental es sólida.

Cuando la deuda es líquida, vencida y exigible, y cuenta con respaldo documental claro, la reclamación de cantidad por vía de monitorio suele ser la opción más ágil y económica.

Cómo poner cifra a los daños sin que se la discutan

Un presupuesto vago no convence a nadie, y mucho menos a un juez. Para que tenga valor probatorio real, debe desglosar materiales y mano de obra por separado, identificar la empresa o profesional que lo emite con su número de colegiado o CIF, y describir con precisión la partida a reparar, no solo un importe global.

  • Pida presupuestos a profesionales identificables, nunca a particulares sin factura.
  • Guarde la factura definitiva, no solo el presupuesto inicial: la factura acredita que el gasto se realizó de verdad.
  • Si el daño es técnico o su valoración es discutible, encargue un informe pericial independiente antes de reclamar cifras elevadas.

Un presupuesto detallado seguido de una factura de un profesional habilitado reduce drásticamente las posibilidades de que el inquilino impugne el coste ante un juzgado. La razón es sencilla: un juez no puede verificar si «arreglar el suelo» cuesta 200 € o 2.000 €, pero sí puede comparar un desglose de materiales, horas de trabajo y precio de mercado.

El informe pericial cumple una función distinta al presupuesto: no solo cuantifica, sino que también establece la causa del daño y descarta el desgaste normal como origen. Cuando encargue uno, pida al perito que documente antigüedad del elemento, estado de conservación previo si consta en el inventario, y coste de reposición frente a coste de reparación.

Consejo profesional: Nunca pague de su bolsillo la reparación antes de tener presupuesto y foto del daño. Si acaba en juicio, necesitará demostrar que el gasto fue razonable y proporcional, no solo que se realizó.

Qué debe incluir la carta o el burofax de reclamación

Un burofax bien construido evita ambigüedades y refuerza su posición desde el primer envío. La estructura mínima debe contener:

  1. Identificación completa de propietario e inquilino, con DNI y domicilio.
  2. Referencia exacta del contrato de arrendamiento: fecha de firma y dirección del inmueble.
  3. Descripción individualizada de cada daño, con su coste asociado y la prueba que lo respalda.
  4. Cuantía total reclamada, desglosada partida por partida.
  5. Plazo concreto para el pago o la respuesta, habitualmente entre 10 y 15 días naturales.
  6. Relación numerada de documentos adjuntos: fotos, presupuestos, facturas, inventario.

Adjunte siempre copias, nunca originales, y numere cada prueba para que se pueda referenciar («documento 3: presupuesto de fontanería»). Guarde una copia completa del envío para su propio archivo, incluida la confirmación de recepción que emite el servicio de burofax. Esa confirmación, con fecha y firma del receptor, es precisamente lo que convierte la comunicación en una prueba acreditable ante un tribunal.

Monitorio, juicio ordinario y qué le va a costar

Cuando la vía extrajudicial no funciona, el procedimiento monitorio suele ser la puerta de entrada más razonable si la deuda está bien documentada y no hay grandes discrepancias sobre su existencia. Es rápido, relativamente económico, y no exige abogado ni procurador por debajo de ciertas cuantías.

La demanda ordinaria implica plazos más largos, mayor necesidad de prueba pericial y, casi siempre, la intervención de abogado y procurador. Es la vía adecuada cuando el inquilino niega el daño de raíz o discute que la causa sea imputable a su ocupación, no al desgaste natural del inmueble.

Antes de decidir, tenga en cuenta:

Antes de iniciar cualquier demanda, calcule si el importe reclamado justifica los meses de espera y los costes legales asociados. En daños de cuantía moderada, un acuerdo extrajudicial bien documentado suele ser más rentable que ganar un juicio dos años después.

Cómo le ayuda Albegar a documentar y gestionar estas reclamaciones

Reclamar daños con garantías exige tiempo, criterio técnico y documentación impecable, algo que muchos propietarios no tienen disponible entre semana. Albegar acompaña a propietarios en Valencia con servicios pensados para evitar precisamente estos conflictos y respaldarlos si llegan a producirse:

  • Elaboración de inventarios profesionales firmados en el momento de la entrada y la salida.
  • Reportajes fotográficos con fecha para documentar el estado real de la vivienda.
  • Coordinación de peritajes técnicos cuando el daño requiere valoración especializada.
  • Apoyo documental completo para preparar requerimientos y burofax con base legal sólida.

Contratar gestión profesional tiene sentido cuando el daño supera unos pocos cientos de euros, cuando el inquilino ya muestra intención de disputar la reclamación, o simplemente cuando no dispone del tiempo o la experiencia para reunir pruebas sólidas. La gestión integral del alquiler de Albegar incluye precisamente este tipo de acompañamiento documental desde el primer día del contrato, no solo cuando surge el problema.

Lo que la mayoría de propietarios entiende demasiado tarde

La mayor parte de las guías sobre este tema se centran en el procedimiento legal y olvidan lo que realmente decide el resultado: la calidad de la prueba reunida antes de que exista conflicto. Un propietario con un inventario firmado y fotos fechadas gana disputas que otro, con las mismas razones pero sin papel, pierde por completo.

Lo que la mayoría de propietarios entiende demasiado tarde — overview diagram

El error más extendido no es desconocer la ley, es actuar tarde. Esperar semanas para reclamar, no fotografiar en el momento de la salida, o confiar en un acuerdo verbal con el inquilino son decisiones que parecen razonables y casi siempre salen caras.

Si algo hay que priorizar, es esto: documentar desde el primer día del contrato, no solo cuando aparece el problema. La reclamación se gana antes de escribirla, no después.

— YellowRock

Este artículo es información general y no sustituye el consejo de un abogado cualificado. Consulte a un profesional del derecho cualificado sobre su caso particular antes de actuar según este contenido.

Fuentes

Preguntas frecuentes

¿Cuándo puede un inquilino demandar al propietario?

Un inquilino puede demandar cuando el propietario retiene la fianza sin justificación documentada, incumple reparaciones obligatorias por ley o no devuelve el depósito en el plazo correspondiente con el interés legal aplicable.

¿Cuándo puede el propietario demandar al arrendatario?

Cuando existen daños que superan el desgaste normal, impago de rentas, o el inquilino se niega a responder a un requerimiento escrito con prueba documental sólida que acredite el daño y su coste.

¿Qué reparaciones corresponden al inquilino?

Corresponden al inquilino las reparaciones derivadas de un uso indebido o negligente de la vivienda, como roturas por mal uso, electrodomésticos dañados por su causa o desperfectos que no figuraban en el inventario de entrada. El mantenimiento estructural y el desgaste ordinario siguen siendo responsabilidad del propietario.

¿Qué pruebas necesito para reclamar daños con garantías?

Necesita el inventario firmado, fotografías fechadas de entrada y salida, presupuestos y facturas de reparación, y copia del burofax enviado al inquilino, tal como recomiendan los despachos especializados en arrendamientos.

¿Puedo usar directamente la fianza sin avisar al inquilino?

Es recomendable notificar por escrito antes de aplicar la fianza, porque el inquilino puede impugnar la retención si no tuvo oportunidad de conocer el importe reclamado ni de reparar el daño por su cuenta.

Recomendación